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MI GATO NO COME Y ESTÁ DECAÍDO

La anorexia (no querer comer) relacionada con la apatía (decaimiento) es uno de los problemas más comunes con los que nos encontramos en la clínica diaria en gatos. Cuando se da esta situación, el propietario viene preocupado porque su gato se esconde, no viene  a recibirlo, se pasa el día durmiendo, no come o come poco y ya casi no interacciona con él. En la especie felina, son muchas las patologías que pueden provocar estos síntomas y es realmente un reto para el veterinario averiguar qué está pasando. Desde estrés, hasta infecciones víricas, parasitarias, problemas dentales, gastrointestinales, fallos renales, hepáticos, pancreáticos, diabetes,...

Ante un caso así, el veterinario primero tiene que hacer una anamnesis (preguntas al propietario)  para obtener la máxima información posible: posibilidad de intoxicaciones, saber si ha podido comer algun alimento en mal estado, si puede tener contacto con gatos callejeros o puede cazar otros animales, si orina y defeca con normalidad,... para después pasar a hacer un examen físico general, donde se explora la cavidad oral, se palpa el abdomen buscando puntos de dolor, se mira si hay fiebre,... Es imporante decir que, a veces, los gatos son "muy malos comunicadores" debido al estrés que sufren en la consulta, llegando incluso a tener que utilizar la sedación porque no se dejan mirar. Una vez llegado a este punto, en la mayoría de casos, se deberá seguir investigando realizando pruebas laboratoriales o de imagen (radiografía o ecografía). En algunos casos, una vez realizado todo lo anteriormente dicho, no hay suficiente para llegar a un diagnóstico definitivo y hay que seguir con otras pruebas.

Sumado a esto, hay que añadir una complicación más. La mayoría de gatos que por la causa que sea esté sin comer o comiendo poco varios días, desarrollará un problema hepático llamado lipidosis hepática. Es más frecuente que les pase a los gatos obesos, pero como ya he dicho, cualquier gato puede padecerlo. Lo que ocurre es que al no recibir la energía del alimento, el organismo empieza a metabolizar sus propias grasas de reserva y se produce como resultado una acumulación de grasa excesiva en el hígado. Este proceso de liberacions de grasas, que se pone en un principio en marcha para obtener energía, acaba provocando un fallo hepático grave que puede acabar con la vida del animal si no se trata adecuadamente.

Así pues, si ves que tu gato no come y está apático,  ya sabes que es importante llevarlo rápido al veterinario para que éste empiece lo antes posible con toda la investigación y para que no se desarrollen complicaciones. De esta manera, nosotros lo tendremos mucho más fácil para poder tratarlo y ayudarlo a superar el problema que tenga.

 

Anna Mendoza


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